martes, 12 de marzo de 2013

La globalización, es un hecho posible gracias a las nuevas tecnologías, estas nuevas tecnologías ponen en riesgo el conocimiento que ya no se fundamenta en la autoridad, de aquí podrían surgir algunos interrogantes. Como estos: ¿Las humanidades, como pueden ser posibles con las nuevas tecnologías? Siendo consumidores pasivos de internet. ¿Cómo diferenciar, si todo el saber y toda la “basura” del mundo están en el mismo sitio? ¿Qué ofrece internet para nuestro trabajo filosófico? ¿Cómo se puede enseñar filosofía a través de las nuevas tecnologías? Teniendo en cuenta que el conocimiento es una creación colectiva. Este blog está hecho para aprender y crear algo que nos sirva, poner la tecnología al servicio de nuestra educación.

jueves, 7 de marzo de 2013

Innerarity nos habla de las tecnologías


Reseña, exposición. Organización de la Incertidumbre

“El conocimiento, más que un medio para saber es un instrumento para convivir” Daniel Innerarity. El aborto, la construcción de bombas atómicas, la explotación de los recursos naturales, la manipulación genética entre otros muchos asuntos, han sido parte de nuestras conversaciones de amigos, colegas y familiares; pues son temas que aunque no lo reconozcamos no son ajenos a nuestro criterio social, político, cultural, moral e ideológico. Quizá alguien frente a un asunto en particular como los anteriores, se vea tentado a dejar que otro opine, pensando que tal vez su visión acerca de dicho tema sea sólo eso, su simple visión y nada más. Pero lo que nos propone el autor de” la democracia del conocimiento”, va más allá de una simple visión u opinión particular, pero de la cual dicha particularidad forma parte, es decir, si se piensa en algo plural a su vez se tendrá que tener en cuenta las particularidades de las que está compuesto, aunque a primera parezca algo complejo, es una situación casi que continua. Siguiendo la línea de lo que intenta proponer o mejor exponer Innerarity, los problemas a los que se enfrenta actualmente la humanidad requieren de una gran movilización de conocimiento, pero en la medida en la que aumenta el saber, también aumenta el temor a una secreta amenaza que se esconde tras la incertidumbre; en unos pocos años los humanos nos hemos dotado de una nueva forma de comunicación… ¿Nueva?, es evidente que desde hace mucho tiempo disponemos de una multitud de medios para intercambiar información, más allá del simple pero no menos importante, del lenguaje oral. Como la televisión, la telefonía, el servicio postal de correos y ahora la internet; son algunos ejemplos de ello. Pese a la irrupción y proliferación de las nuevas tecnologías, destinadas a “manipular transmitir” información han creado un panorama completamente distinto, pues han dejado de ser simples receptores pasivos y se han convertido en elementos activos de una estructura dentro de la cual se relacionan sin verse afectados, por muchas de las restricciones que hasta hace muy poco imponía la existencia física del espacio y el tiempo. Las personas hemos incorporado las nuevas capacidades como una extensión de nuestra naturaleza, hasta el punto de convertirlas en imprescindibles para vivir en el mundo actual. A partir de estos cambios se han generado otros, como la relación de cada conocimiento que se despliega, y que a su vez forma parte de un colectivo social. Lo que se pretende es buscar es el cómo los usos conducidos por una “sociedad del conocimiento” pueden llevar a articular un saber específico, cuya pretensión sea intervenir en los asuntos que como habitantes del mundo nos competen. Por este motivo el gran desafío consiste en construir una sociedad inteligente, una sociedad crítica dejando de lado el papel de un agente pasivo, que recibe toda la información que el medio le provee. Este es el sentido último de una sociedad del conocimiento que plantea como su mayor pretensión, reglas, normas, procesos que sean planteados y articulados por medio de una inteligencia colectiva. Lo que se espera a grandes rasgos, es un modo de organizarnos, un mejor conocimiento de la realidad compleja y unas formas de gobierno más cooperativo.

viernes, 1 de marzo de 2013

a propósito de la exposición

El filósofo Daniel Innerarity nos habla de “La democracia del conocimiento” Los problemas a los que se enfrenta actualmente la humanidad requieren una gran movilización de conocimiento. Si queremos resolver esos problemas, hemos de ser capaces de generar una gran cantidad de conocimiento, algo que evidentemente escapa de la capacidad que tenemos como individuos y que requiere formas de organización y cooperación para las que todavía no estamos suficientemente preparados. Basta pensar en asuntos tan graves como la regulación financiera o la gobernanza de la lucha contra el cambio climático para caer en la cuenta de que no estamos ante tareas que se resuelven trabajando más o mejorando nuestras administraciones, sino que exigen una gran innovación. Pues bien: mi libro se centra en el aspecto cognitivo de esa innovación. Se titula La democracia del conocimiento. Por una sociedad inteligente por que en él se defiende una extensión de la democracia al conocimiento en un doble sentido: 1. las cuestiones que se dilucidan en el ámbito de la ciencia son también asuntos de ciudadanía y 2. los principales problemas de una democracia son menos problemas de voluntad política que fallos cognoscitivos que hemos de resolver con un mejor conocimiento de las complejas realidades que gobernamos. Nuestro gran desafío consiste en construir una sociedad inteligente. Este es el sentido último, la ambición más noble que anima toda política del conocimiento, de la ciencia y de la innovación. Pero una sociedad inteligente no es una sociedad en la que las personas son inteligentes sino una sociedad cuyas reglas, normas, procesos y procedimientos son inteligentes. La complejidad de nuestras sociedades, la densidad de las interacciones, las interdependencias o la vulnerabilidad compartida, todo ello hace que cada vez sea más importante que nuestro modo de organizarnos sea inteligente. No sirve de nada que cada uno tome decisiones que, aisladamente son correctas, si el resultado final de esas decisiones es un auténtico desastre. Así se explica la perplejidad con la que abordamos fallos sistémicos tan graves como la crisis económica o los problemas ecológicos. Una sociedad inteligente es, a este respecto, una sociedad que es capaz de generar un sistema de normas y regulaciones que impida los encadenamientos catastróficos. Creo que aquí tenemos una indicación de cómo hemos de abordar algunos de nuestros principales problemas colectivos: un mejor conocimiento de la realidad compleja y unas formas de gobierno más cooperativas. http://planetadelibros.com/blog/eca/2011/11/22/el-filosofo-daniel-innerarity-nos-habla-de-la-democracia-del-conocimiento/