jueves, 7 de marzo de 2013

Reseña, exposición. Organización de la Incertidumbre

“El conocimiento, más que un medio para saber es un instrumento para convivir” Daniel Innerarity. El aborto, la construcción de bombas atómicas, la explotación de los recursos naturales, la manipulación genética entre otros muchos asuntos, han sido parte de nuestras conversaciones de amigos, colegas y familiares; pues son temas que aunque no lo reconozcamos no son ajenos a nuestro criterio social, político, cultural, moral e ideológico. Quizá alguien frente a un asunto en particular como los anteriores, se vea tentado a dejar que otro opine, pensando que tal vez su visión acerca de dicho tema sea sólo eso, su simple visión y nada más. Pero lo que nos propone el autor de” la democracia del conocimiento”, va más allá de una simple visión u opinión particular, pero de la cual dicha particularidad forma parte, es decir, si se piensa en algo plural a su vez se tendrá que tener en cuenta las particularidades de las que está compuesto, aunque a primera parezca algo complejo, es una situación casi que continua. Siguiendo la línea de lo que intenta proponer o mejor exponer Innerarity, los problemas a los que se enfrenta actualmente la humanidad requieren de una gran movilización de conocimiento, pero en la medida en la que aumenta el saber, también aumenta el temor a una secreta amenaza que se esconde tras la incertidumbre; en unos pocos años los humanos nos hemos dotado de una nueva forma de comunicación… ¿Nueva?, es evidente que desde hace mucho tiempo disponemos de una multitud de medios para intercambiar información, más allá del simple pero no menos importante, del lenguaje oral. Como la televisión, la telefonía, el servicio postal de correos y ahora la internet; son algunos ejemplos de ello. Pese a la irrupción y proliferación de las nuevas tecnologías, destinadas a “manipular transmitir” información han creado un panorama completamente distinto, pues han dejado de ser simples receptores pasivos y se han convertido en elementos activos de una estructura dentro de la cual se relacionan sin verse afectados, por muchas de las restricciones que hasta hace muy poco imponía la existencia física del espacio y el tiempo. Las personas hemos incorporado las nuevas capacidades como una extensión de nuestra naturaleza, hasta el punto de convertirlas en imprescindibles para vivir en el mundo actual. A partir de estos cambios se han generado otros, como la relación de cada conocimiento que se despliega, y que a su vez forma parte de un colectivo social. Lo que se pretende es buscar es el cómo los usos conducidos por una “sociedad del conocimiento” pueden llevar a articular un saber específico, cuya pretensión sea intervenir en los asuntos que como habitantes del mundo nos competen. Por este motivo el gran desafío consiste en construir una sociedad inteligente, una sociedad crítica dejando de lado el papel de un agente pasivo, que recibe toda la información que el medio le provee. Este es el sentido último de una sociedad del conocimiento que plantea como su mayor pretensión, reglas, normas, procesos que sean planteados y articulados por medio de una inteligencia colectiva. Lo que se espera a grandes rasgos, es un modo de organizarnos, un mejor conocimiento de la realidad compleja y unas formas de gobierno más cooperativo.

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